El Centro Tradicionalista "El Estribo" de Río Cuarto, comandado por dos grandes gauchos y amigos nuestros, Fabián Heredia y Néstor Vélez, cursó hace algunas semanas una invitación a tres miembros de nuestra Institución y sus respectivas esposas, para que fueran en representación del Club a participar de las festividades y celebración del Bicentenario argentino. Dicha visita se concretó gracias al empeño, interés y sacrificio personal de Heredia y Vélez, quienes supieron combinar sus esfuerzos con el municipio de General Deheza y con la Comisión Bicentenario de la ciudad, para que en conjunto pudieran recibir a la delegación que, en definitiva, fue conformada por ocho personas al sumarse dos grandes valores de nuestro folclore, como son Patricio Meza y Lucas Muñoz. El viaje se hizo en dos vehículos y comenzó en la mañana del sábado 22 de mayo, día en que se pensaba llegar a Cabaña Tulumaya para alojar y así continuar al día siguiente rumbo a Córdoba, distante casi 600 kms. de Rivadavia. Sin embargo, el clima y la montaña dijeron otra cosa al evitar el paso de los viajeros con una tormenta de viento blanco que tornó imposible la visibilidad del camino. La comitiva quedó varada en Río Blanco y sin ninguna posibilidad de seguir viaje ese día. Las alternativas eran dos: volver a Santiago o esperar en algún hotel a que se abriera el paso al día siguiente. Sin embargo, allí en la zona el Club tiene grandes amigos, como son el director de la Escuela de Montaña y otros oficiales de ese instituto militar, que se encontraba a escasa distancia. Bastó que el coronel Camilo Vidal se enterara de que estábamos allí y con problemas para seguir viaje, para que nos diera la "orden perentoria" de acuartelarnos de inmediato en su casa. Y como donde manda coronel hay que obedecer, en menos que canta un gallo ya estábamos probando un muy buen vino de bienvenida en el calefaccionado living, junto a su esposa, hijos y a un coronel de Caballería y familia, que se encontraba de visita. El coronel Vidal, muy pronto dispuso las habitaciones necesarias en el Casino de Oficiales para que pudiéramos pernoctar. Luego de acomodar maletas y tras una breve incursión a un mini-market del sector, volvimos a la casa del alto oficial que nos esperaba para que fuéramos a conocer el Museo Montañés, ubicado al interior del recinto de la Escuela de Montaña y que guarda interesantes objetos y elementos, tanto históricos como antiguos, relacionados con la labor que desempeñan los militares en la nieve y en los hielos eternos de nuestra cordillera. Concluido el interesante periplo cultural, nos abocamos a tareas más mundanas y prosaicas, donde el humeante carbón fue uno de los protagonistas que permitió estirar una larga tertulia, acompañada de guitarras, canturreo y un sabroso asado que, mezclado con vinos y ensaladas, hicieron de la noche una preciosa oportunidad para afianzar los lazos de amistad que ya se habían formado con motivo de la subida al Cristo Redentor en febrero último. Todo ello mientras afuera crepitaba la lluvia y retumbaban los truenos entre las montañas que nos rodeaban y que en la oscuridad de la noche adivinábamos inmensas y amenazantes. Ya con la madrugada dibujada sobre los párpados, nos fuimos a dormir un par de horas, pues nos esperaba al amanecer el inicio de una larga jornada. El paso no se abrió hasta cerca de las 11 a.m. y nos vimos obligados a adelantar una larga columna de camiones que esperaban desde la noche anterior la habilitación del camino. Casi 15 horas de viaje nos tomó el llegar a destino. Luego de recorrer muchos kilómetros por la Ruta 7 rumbo a Buenos Aires, en Villa Mercedes tomamos la Ruta 8, en dirección al nor-oriente, que nos llevaría hasta Río Cuarto en la provincia de Córdoba. Allí, a la entrada de esta ciudad, nos esperaba la camioneta de Néstor Véliz con sus luces que titilaban en medio de la noche. Luego de los saludos de rigor, seguimos viaje tras nuestro buen amigo que nos estuvo esperando un par de horas. Aún debíamos llegar a General Deheza, distante otros 68 kms., en la misma dirección que traíamos. Finalmente, nuestros vehículos se detuvieron en los estacionamientos del Club de Abuelos de General Deheza. Rápidamente pensamos que se trataba de una directa alusión al jefe de la delegación, pero no pasó de ser una jocosa coincidencia, pues se trataba de un centro de eventos donde nos esperaba desde temprano Fabián Heredia y la sencillez de una larga mesa cargada de cariño. Mesa, donde muy luego nos abocamos a probar toda suerte de exquisiteces preparadas por las prodigiosas manos de Elba -la mujer de Fabián- que también era acompañada por dos de sus hijas. Esa misma mesa nos recibiría en varias oportunidades durante nuestra estadía, para disfrutar de los más variados platos típicos y de la incondicional amistad de nuestros extraordinarios anfitriones. Al poco rato de haber arribado a ese lugar, llegó a saludarnos y darnos la bienvenida el Presidente de la Comisión Bicentenario de General Deheza, Sr. Daniel Bordese y su distinguida esposa, quien no escatimó en palabras de reconocimiento por nuestra visita. Junto a ello, aprovechó de indicarnos que éramos huéspedes del municipio y que alojaríamos en un céntrico hotel. Además, en su calidad de Supervisor de la Aceitera General Deheza -AGD- nos extendió la invitación para visitar su planta a la mañana siguiente. A las 11 a.m. y luego de que tuviéramos un merecido descanso, Bordese llegó a buscarnos para ir a recorrer parte de una de las industrias aceiteras más grandes del continente (la más grande productora de aceite de soja), cuyos productos también se comercializan en Chile (Natura), y en otros lugares del mundo. Luego de un interesante recorrido por distintas secciones de la planta, en la que debimos desplazarnos premunidos de casco, nos retiramos a almorzar, para más tarde viajar a Río Cuarto, donde nos esperaban en el teatro del Viejo Mercado, siendo recibidos en el marco de una vigilia artística previa a la llegada del 25 de Mayo. Dentro de un gran despliegue artístico, donde se presentaron grupos y solistas de gran reconocimiento local, quienes formábamos la delegación del Gil Letelier fuimos invitados a subir al escenario para bailar tres pies de cueca. Aunque con música envasada, se hizo un presentación bastante digna en la que se mostró nuestro baile nacional. Los bailarines fueron Héctor Rodríguez y Sra., Esmildo Pastén y Sra., y Patricio Meza y Sra. El martes 25, aniversario patrio argentino, estaba contemplado un desfile de todas las fuerzas vivas de General Deheza y junto a ellas desfilaríamos a caballo dos huasos de la delegación. Los otros integrantes de la comitiva ocuparon un lugar en el estrado de honor, junto a las autoridades de la ciudad. En la ocasión, a nombre del Club, a la Intendenta se le hizo entrega de un galvano recordatorio de nuestra visita, en tanto que ella retribuyó el gesto entregando otro presente al Club. Por su parte, todas las damas de la delegación recibieron un hermoso ramo de flores. Llamó poderosamente la atención el nivel de participación de las instituciones y organismos de la ciudad, donde todas las personas se vieron comprometidas con la celebración del Bicentenario, ocasión única e irrepetible que solo se vive una vez. Terminado el desfile, la delegación volvió al hotel a descansar y a prepararse para asistir a una cena, en un exclusivo restaurante de la ciudad, invitados por el Pdte. de la Comisión Bicentenario, Daniel Bordese y por el el municipio dehezino. A esta cena concurrieron, el propio Bordese acompañado de su señora esposa, y tres connotadas educadoras que forman parte de dicha Comisión, además de nuestros amigos Fabián Heredia, su señora Elba, Néstor Vélez, y Jorge, un simpático gaucho, ya mayor, que nos escoltó durante el desfile y que nos hizo reír mucho con sus graciosas ocurrencias. De esta forma y con la entrega mutua de presentes y souvenirs, la visita a esta hermosa ciudad de la provincia de Córdoba tocaba a su fin. Al día siguiente, de madrugada, debíamos emprender el regreso a Chile.
UDS. NOS HAN ENSEÑADO MÁS DE LO QUE CREEN
Esas fueron palabras textuales del Presidente de la Comisión Bicentenario, Daniel Bordese, durante una breve entrevista que le hicimos. En ella además, se refirió a varios tópicos que a continuación señalamos: "Nos han hecho ver cosas que nosotros vemos todos los días y de las cuales no nos damos cuenta por tenerlas al lado nuestro". "Nuestra ciudad se llama General Deheza, en homenaje a quien fuera un lugarteniente del General San Martín y que estaba casado con una chilena. Cuando cumplimos nuestros primeros cien años de vida como Nación, repatriamos sus restos porque estaban en Chile. Hoy yace en el cementerio parque de nuestra ciudad." "Ud. me preguntaba como se llamaba la señora del general Deheza, (chilena) y yo no supe responderle. Eso a mí me dio vergüenza, porque tendría que haber sabido la respuesta" "A chilenos y argentinos nos unen tantas cosas que es imposible que nos pensemos separados" "Yo quiero agradecerles a Uds. la deferencia de haber hecho mil kilómetros, de pelear con la nieve y la lluvia, de haber llegado aquí a las dos de la mañana, de haber superado un montón de trastornos que han tenido en el camino para poder estar con nosotros en esta fecha tan importante. La verdad es que no sé si yo lo hubiera hecho, pero ahora, después de conocerlos a ustedes, sí que estoy dispuesto a hacerlo. Creo que este tipo de cosas deberían ser mucho más comunes y debería haber un intercambio mucho más fluido entre nosotros. Pero me refiero a un intercambio entre gente común y no entre autoridades. Los pueblos tenemos que terminar de conocernos para darnos cuenta que somos iguales, que tenemos los mismos problemas, las mismas dificultades y los mismos desafíos." "El hecho de que Uds. hayan estado en nuestro pueblo nos ha hecho mucho bien y estaremos siempre muy agradecidos por esta visita que nos han regalado".